Friday, March 31, 2006

Chau, no va más

Letra: Homero Expósito
Música: Virgilio Expósito

Chau, no va más.
Es la ley de la vida devenir.
Chau, no va más.
Ya gastamos las balas y el fusil.
Te enseñé como tiembla la piel
cuando nace el amor,
y otra vez lo aprendí.
Pero nadie vivió sin matar,
sin cortar una flor,
perfumarse y seguir.
Vivir es cambiar.
Dale paso al progreso que es fatal.
Chau, no va más.
Simplemente, la vida seguirá.
Qué bronca sentir todavía el ayer
y dejarte partir sin llorar.
Si te pude comprar un bebé,
acuñar otra vida y cantar,
qué bronca saber que me dejo robar
un futuro que yo no perdí.
Pero nada regresa al ayer,
tenés que seguir.

Tomálo con calma. Esto es dialéctica pura. Te volverá a pasar tantas veces en la vida. Yo decía... ¿te acordás?
Empezar a pintar todos los días sobre el paisaje muerto del pasado y lograr cada vez que necesite nueva música, nueva, en nuevo piano.
Vos no podés elegir el piano, crear la música de una nueva vida y vivirla intensamente hasta equivocarte otra vez, y luego volver a empezar y volver a equivocarte, pero siempre vivir, vivir intensamente, porque… ¿sabés qué es vivir?

Vivir es cambiar,
en cualquier foto vieja lo verás.
Chau, no va más.
Dale un tiro al pasado y empezá,
si lo nuestro no fue ni ganar ni perder,
fue tan solo la vida, no más.
Y el intento de un casi bebé
debe siempre volverse a intentar.
Sé que es duro matar
por la espalda el amor
sin tener otra piel donde ir.
Pero, dale, la vida está en flor.
Tenés que seguir.

Thursday, March 30, 2006

Mirando al techo

Me gusta que me engrías. Que me des un beso en la frente, me regales un disco cubano y una moneda argentina, y me hagas el amor de manera universal. Que me permitas soñar los sueños que –como yo– tuviste hace cinco años, y no rompas mi ilusión con esas palabras que quieres decir, pero que olvidas entre los labios para no herirme, para no ahogarme. Que creas en ti y me ocultes tus proyectos, porque en ellos no soy más que un Chau, no va más. Que hagas que no tema enamorarme de ti, aunque sepas que solo somos un ‘te veo en la noche’ en nuestras vidas. Y que quizás por ello hagas del instante un momento (y viceversa), y me recuerdes con cada historia tuya mis 27 años no vividos.

Sunday, March 26, 2006

Exijo una explicación

Ya sé, usted no entiende nada.
La verdad, no tiene que entender nada: este es mi blog, no el suyo.
Aquí –se lo advertí desde el principio– "diré lo que quiera".
¿Acaso lo ha olvidado?

Pero, vamos, seré condescendiente con usted.
Evidentemente, la ‘bella’ existe: es una fotógrafa de rizos azabaches a la que veo, con suerte, tres veces por semana.
Antes de que ella me lo diga, me enteré de que salía con otro.

Llevaba un par de meses escribiéndole, pero –como dice ZZ– "así es el fulbol".

Mi vocación fue el último texto que le envié.
Desde ese día, no le sonrío y extraño verla en mi Bandeja de entrada.

Lo dijo el vals, no yo

Quizá fue una premonición. No lo sé. Sucedió en octubre del año pasado. Yo andaba obsesionado con ‘la bella’ y tuve ‘la suerte’ de salir de comisión con ella. Estaba nervioso y no paraba de hablar: los silencios me resultaban incómodos. Caminamos desde la redacción de Perú.21 hasta la avenida Tacna, donde los turroneros de la zona iban a hacer un turrón gigante. En el trayecto, conversamos sobre la vida y sobre nuestros proyectos personales. Soñamos juntos, quiero decir. Cuando llegamos, habían muchas morenas voluptuosas en minifalda que degustaban el manjar –y que me importaban un pepino– y un grupo criollo que, simplemente, cantaba un vals:
"Bandida, con ojos de cielo,
emprende tu vuelo, que me hace sufrir".

Mi vocación



He descubierto mi verdadera vocación.

Cuando era niño, pensaba que sería cura, bombero o astronauta. Luego creí que podía ser escritor y vivir de mis novelas. Todavía no sé bien cómo terminé siendo periodista.

Pero ahora sí sé lo que quiero ser cuando sea grande:

"El chico menos pensado".

Para ello, claro, debo prepararme un poco. Soñar despierto en mariposas y en burbujas que caen sobre ellas. Vivir pensando en ella, ‘la bella’. Lanzar frases al aire, escribirle historias. Dedicárselas, cada tanto: darle un beso de vez en cuando.

Pedirle que salga conmigo.
¿Tú qué me aconsejas?

Luego, algún día, quizás, pedirle que sea mi novia.
¿Será mucho atrevimiento?
Solo Dios sabe.

A veces, la verdad, solo quiero que –en mi silencio– ella espere una palabra mía.

***

Debo confesar que he pensado en secuestrarla. Dormirla y, al verla despertar, recitarle un verso de película:

—He tenido que raptarte para que me puedas conocer a fondo. Tengo 23 años, 50 mil pesetas y estoy solo en el mundo. (¡Átame!, de Pedro Almodóvar).

Tal vez lo haga algún día, si no le molesta.
Mientras tanto, le seguiré escribiendo.
Al menos hasta que me gradúe como "el chico menos pensado"…

Y le dé un beso de verdad.

A ver si me soportas

apostatar.
(Del lat. apostatare).
1. intr. Negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo.
2. intr. Dicho de un religioso: Abandonar irregularmente la orden o instituto a que pertenece.
3. intr. Dicho de un clérigo: Prescindir habitualmente de su condición de tal, por incumplimiento de las obligaciones propias de su estado.
4. intr. Abandonar un partido para entrar en otro, o cambiar de opinión o doctrina.
Fuente: Real Academia Española.

***

Como comprenderás, yo, aquí, diré lo que quiera.
Bienvenido.